El pasado jueves 20 de febrero se cumplieron 26 años del deceso de Don Teodoro Mendoza Plata, dos veces presidente municipal de Atlacomulco en los periodos 1958-1960 y 1979-1981, por lo que vale la pena recordar lo que el profesor Gabino Corral Castañeda(+) escribió sobre Don Teodoro, aquel sábado 20 de febrero de 1999, cuyo texto se publicó en la Revista d’interés en su edición número 141.
PÉRDIDA IRREPARABLE DE UN HOMBRE VALIOSO
Por Gabino Corral Castañeda
El día 20 del próximo pasado mes de febrero, dejó de existir Don Teodoro Mendoza Plata, quizás uno de los últimos expresidentes municipales que podía darse le lujo de caminar por las calles (porque creo que ni a automóvil llegaba) con esa serenidad que dan los años, pero sobre todo, con la que da tener la conciencia tranquila y la aceptación y el caluroso afecto de la gente; caminaba con la frente muy en alto recibiendo el cariño y el aprecio de todo aquel que tuvo la suerte de conocerle, lo que es por demás raro que se dé en los tiempos actuales en un ex servidor público de cierta jerarquía.
Quizás, también, con él se fue uno de los últimos EXPRESIDENTES MUNICIPALES a la “antigua” (miserable connotación con la que ciertos grupúsculos de pseudo politiquillos de plazuela en la actualidad los tildan, porque no tuvieron el pomposo título colgado en cualquier parte, como si con eso se diera la inteligencia y la sabiduría, pero que sin embargo, guardando toda proporción, sería muy difícil que estas gentes resistieran una somera concatenación ni como personas ni como servidores públicos, muy a pesar de sus títulos universitarios, por lo general, arrancados a la desidia e irresponsabilidad de algunos maestros), pero por demás un hombre bueno; un servidor recto y HONESTO; sensato en sus decisiones, comprensible y amable, quizás, debido a que no pertenecía a ese tipo de hombres que POR FAVOR alcanzaron una categoría y que siempre ven pequeños a los demás.
Fue por antonomasia un hombre ayuno de arrogancia y vanidad, distintivo muy común que marca en el ámbito político.
Don Teodoro fue un hombre sencillo, pero también es cierto que fue un hombre de carácter, de sanas intenciones y de trabajo fecundo, tal vez porque las cunas humildes infunden CARÁCTER Y ENERGÍA BIEN DIRIGIDA, cualidades éstas que él poseía.
Era de esas personas que tal vez tengan poco, pero que, sin embargo, DAN TODO SIN ESPERAR NADA A CAMBIO; que creen firmemente en la generosidad de la vida. ÉL SIRVIÓ A SU PUEBLO CON PROFUNDO RESPETO Y DEVOCIÓN; A ESTE ATLACOMULCO NUESTRO QUE TANTO AMÓ, especialmente en la que yo (a título personal, desde luego) denominaría ÉPOCA DE ORO DE LOS PRESIDENTES MUNICIPALES ATLACOMULQUENSES.
Don Teodoro fue un hombre que sirvió como presidente municipal con VERDADERA VOCACIÓN DE SERVICIO, prueba de ello fue que no se sirvió del puesto para realizar fines personales; el poder transitorio NUNCA LO MAREÓ; siempre tuvo los pies bien firmes en la tierra, pero, sobre todo, una mano amiga tendida para todos los ciudadanos, pues su amistad que prodigaba generosamente EN NADA CAMBIÓ; era un caballero en toda la extensión de la palabra. Diría, sin temor a equivocarme, que fue el presidente municipal más caballeroso que esta tierra ha tenido.
Esto no solo lo digo yo, este gran pueblo que juzga a sus “servidores” difícilmente se equivoca. En su profunda sabiduría siempre emite el mejor juicio de su predilección o de su manifiesto rechazo y repudio y en su bondad (dejadez característica del atribulado mexicano) por regla general olvida todo, PERO NUNCA PERDONA A LOS QUE ENGAÑAN. A Don Teodoro lo vio retirarse con dignidad y decoro, con la satisfacción del deber cumplido; SIN HABER SAQUEADO AL MUNICIPIO; pero salió especialmente, CON SU AFECTO Y SU CONSIDERACIÓN, porque el pueblo sabe distinguir a los hombres que han transitado por el servicio público municipal y dicta, generalmente, sentencia inapelable de su profundo y auténtico sentir, porque este pueblo nuestro es común que exalte o glorifique a ese tipo de servidores, los aniquile o los desprecie en su momento oportuno, para registrar en sus anales a los de su predilección o de su repudio.
Usted amigo lector (de mayor edad, desde luego), puede o no estar de acuerdo conmigo y está en todo su derecho, sólo le suplico que considere que en este contexto, es una realidad que si la vida permite que todos los hombres se nivelen, también es cierto que LA MUERTE REVELA a los que por sus obras y acciones lo merecen, y a DON TEODORO MENDOZA PLATA, el tiempo que es el gran maestro, juez y nada perdona, LE ASIGNARÁ, CON MAYOR VALIDEZ QUE MI PALABRERÍA , SU LUGAR EN LA HISTORIA DE NUESTRO MUNICIPIO… ES CUANTO.
Fotografía de portada tomada del Libro Atlacomulco Historia de su Gobierno Municipal del Profr. Antonio Corral C.






