LA INFANCIA

Corría el año 1925 después de terminada la Revolución Mexicana, con un México lleno de necesidades y carencias, en un hermoso pueblo del Estado de México, alejado por sus pocos servicios, pero grande de corazón; de nombre Santiaguito Maxdá, en el municipio de Timilpan, ahí, en casa de Don Emilio Jiménez, el 28 de enero su esposa, Doña Elena Monroy da a luz al número 5 de sus hijos, a quien por nombre le pusieron Pedro, como el apóstol a quien Cristo pidió construir su Iglesia.

Pedrito fue un niño alegre, atento, trabajador y respetuoso. De joven fue inquieto como todos a su edad, luchó por salir adelante ayudando en el comercio a su padre a quien acompañó a caballo y en tren al prominente municipio de El Oro por mercancías. Aprendió a labrar el campo y amar la tierra que le vio nacer.
EL COMPROMISO

Emigró a la Ciudad de México para forjar su futuro, vio nacer como trabajador una de las empresas de perfumería y cosméticos más conocida y exitosa de México “AVON”. Después de realizar otras actividades y tener aventuras en esa gran ciudad, regresó a su pueblo y enamorado decide contraer matrimonio con la bella joven Azucena Margarita, quien vivía en el pueblo vecino, hija de Don Antonio González y Doña Josefa Becerril, mujer regia, acostumbrada a trabajar, ¡sin duda una hermosa pareja! Comienzan su vida marital como todo matrimonio recién casado, con carencias, pero con muchas ilusiones. El joven esposo decide buscar el sueño americano dejando a merced de las alimañas a la joven familia, mismas que no perdieron oportunidad de hacer daño.
LA PERLITA

Con esfuerzo y tenacidad regresa 6 años después en un momento clave en la vida de Santiaguito Maxdá, porque con lo que él vivió todos estos años y el amor a su pueblo se propuso llevar el progreso para su tierra natal.

Instalando con su familia en la casa que juntos como matrimonio construyeron, siendo ésta la primera construcción con concreto y loza en la comunidad, la casa se ubica a pie de carretera, en el paraje bautizado por la comunidad y haciéndose famosa como la “cantina” o “casa Pedro”.

Es en este lugar donde nace en 1962 la miscelánea “La Perlita”, atendida por su esposa, hijas e hijos, ésta se convirtió en un referente en la comunidad como proveedora de satisfactores que iban desde un rico y sabroso pulque, pasando por abarrotes, jarciería, peletería, bonetería, ropa, zapatería, hasta botica y carnicería. Es también esta casa centro de reuniones familiares y de amistades por muchos años, donde las visitas siempre encontraron algo que llevarse a la boca o un lugar donde dormir, convivencias que sobrepasaban la noche o los días, haciendo de estas experiencias una marca en nuestras vidas.
LA GESTIÓN

En aquel tiempo Don Pedro adquiere la segunda televisión en el pueblo para ver las olimpiadas de México 68. También logra obtener una concesión para el primer vehículo de servicio público de pasajeros “Taxi”, con el cual dio atención a la gente de su pueblo sin importar horario o destino, fue cigüeña, salvó la vida de enfermos, aún de quien momentos antes lo amenazaran de muerte; gran logro fue la instalación del teléfono público que permitió la comunicación de los habitantes de toda la región con sus seres queridos en otros lugares, obras en la comunidad como la introducción del agua potable, la instalación de los baños públicos, la electrificación, la apertura y arreglo de caminos, y sin duda la de mayor relevancia, las mejoras a escuelas para avanzar en la educación.

LA POLÍTICA
Hombre popular, bien visto por propios y extraños que permitió a su partido político en 1972, conservar el poder municipal, aunque en ello le llevará a la traición al no ser reconocida su elección como Presidente Municipal.

Sin embargo, sobreponiéndose con entereza e inquieto como él solo, una vez más en 1977 tiene la oportunidad de dar grandeza y prosperidad a su pueblo al quedar al frente del Comisariado Ejidal del Ejido Santiago Maxdá.
EL OCOTAL

Con esta responsabilidad y gracias a Don Juan Monroy Pérez, entonces Secretario General de Gobierno, consigue en 1977 la creación del primer Parque Recreativo Ejidal en el Estado de México, “El Ocotal” de sus amores y de tantos sinsabores, por él recibió amenazas, agresiones, fue venadeado, le pusieron precio a su cabeza, allanando el comercio de su esposa, fue objeto de persecución política y social acompañado siempre de su gran esposa quien dio cabal cumplimiento a su palabra, en las buenas y en las malas, de la mano de sus hijos e hijas quienes no fueron ajenos a esta ola de escarnios, todo esto porque alguien encontró el momento de dañarlo lanzando en la madrugada y a la sombra del anonimato como lo hacen los cobardes, panfletos donde hacían referencia de haber vendido la parte del ejido donde se ubica dicho parque, ya que en el convenio se especificaba que la operación de los parques quedaría en manos del gobierno.

En esta difícil etapa de su vida contó con amigos incondicionales e insustituibles que lo respaldaron y no lo dejaron caer, sobreponiéndose con la frase “no he robado nada a nadie, aquí nací y aquí me quedo, con mi frente en alto”.
LA ISLA DE LAS AVES

Líder nato y apasionado gestor, también logra en 1978 la creación y apertura del Parque “Isla de las Aves”, entre otras cosas. Él mismo estuvo al frente en estos parques como administrador por un tiempo, dando fe a la frase que dijera en persona al entonces presidente de la república el Licenciado José López Portillo, “quiero hacer crecer la tierra hacia arriba”.
LO PROMETIDO

Gracias a eso permitió que nuestro pueblo fuera conocido y muy visitado por grandes personalidades como el presidente de la República, el Doctor Ernesto Zedillo Ponce de León, el Gobernador del Estado de México, Doctor Jorge Jiménez Cantú y los que le sucedieron, personajes de la política, el deporte y el espectáculo, turismo local, nacional y extranjero. Ironías de la vida, hoy dichos parques le han dado empleo a hijos de esta tierra algunos ya jubilados, pero sobre todo a los descendientes de sus detractores quienes la mayoría ya murieron, pero lo más lamentable es que a 40 años de existencia de dichos parques estos fueron entregados para su operación a los ejidatarios, comprobándose con esto lo que siempre él dijo, “no fueron vendidos”, por consecuencia nunca hubo los recursos de los cuales se le acusó, sin embargo nadie se tomó la molestia de decir un “disculpe usted”.
EL HOMBRE, EL ESPOSO, EL PADRE
Hombre de paz, gustoso de las formas de convivencia tradicionales que en la región existen; los chicharrones de Yondejé, las carreras parejeras, el tiro al blanco, los gallos, el conquián, el dominó.

Soñador de la Lotería Nacional, lector empedernido, bohemio, cantante, con estilo pasivo, pero imponente, sin amedrentarse ni ofender, bragado, seguro de sí mismo, firme pero noble de corazón, feliz al sentir la presencia de su familia, parientes y amigos, pero sobre todo de sus hijos, nietos y bisnietos, hombre maduro con corazón de niño, siempre dispuesto a ayudar, aun a costa de salir perjudicado.

Pedro Sergio, Gustavo, María Concepción, Elena, María Eugenia, Eva, Antonio, 7 ángeles, 2 yernos, 2 nueras, 27 nietos y 25 bisnietos, conforman su mayor riqueza.
Católico para estar bien con Dios y los santos, priista para estar bien con el gobierno y los políticos.
LA FAMILIA
Hoy reunidos todos en torno a Pedro, sepa usted que le amamos, bendito el día que nació, benditos sus padres, bendito sea Dios por permitirnos poder tenerlo, porque con su presencia bendice a los que le rodean. Ha volado muy alto en helicóptero y avión.

Felices 100 años de vida, y que quede claro, si Dios hoy nos tiene aquí es porque Él nos eligió con una misión especial.





