Por Ana Karen Flores*

“¡Adiós mis amigos, yo voy a la gloria!”

Isadora Duncan

El frío anuncia las fechas más románticas, especiales o familiares para todas las personas: niñas, y niños saben que hay vacaciones, juegos o reuniones familiares, se escucha la nostalgia de la época navideña. Es momento de recapitular los momentos buenos, malos, difíciles y alegres de este 2024.

El agradecimiento se refiere a dar gracias por todo y a personas especiales que formaron parte de este año, unos meses, días, semanas o momentos clave en nuestra vida. También, los aprendizajes esperados, cambios que nos movieron los sentidos, los paradigmas y perspectivas, los lugares visitados o bien, los consejos añorados.

El 2024 fue un año complejo a mi parecer; la transición del Poder Ejecutivo a la Primera PresidentA con A, la Reforma Judicial, la difusión del nuevo Código Nacional de Procedimientos Civiles y Familiares o el Código novedoso desde los derechos humanos, que, ¡vaya ironía! del partido dominante, reformó varias leyes en la materia.

Cada movimiento es pieza clave para el futuro o al menos eso se cree, más bien los movimientos reflejan la necesidad de continuar conforme las circunstancias lo permiten, pues para tomar impulso se tiene que retroceder y correr con fuerza, caminar o dar pequeños pasos, lo importante es avanzar, lo cual se hizo este año.

Diciembre parece ser el mes de los recuentos, porque compartimos con seres queridos todas las experiencias, sueños cumplidos, revisamos la lista de deseos pendientes, los logros, triunfos, presentamos personas nuevas en la familia, lloramos sobre el recuerdo, partida o ausencia de otras, conocemos otros aspectos desde diversos sentires personales y brindamos por la felicidad.

La felicidad es subjetiva, no hay una definición genérica porque lo que para algunas personas es tener salud, para otras se materializa en la familia, el bienestar o el dinero, otras son plenas con el cumplimiento de objetivos, hasta la tranquilidad y paz. En este recorrido comprendemos el valor de la empatía, la compasión, las frustraciones y la tristeza.

¿Cómo celebrar otro año más? Es una pregunta interesante, porque los años representan ciclos, por lo general un ciclo se visualiza con un círculo, pero cada año cambia la manera de presentación: espirales, cuadrados, rectángulos, triángulos, sube y baja, líneas rectas o la figura presente que describe nuestro año. El objetivo es precisamente contemplar todos los puntos importantes, pequeños y grandes que nos forjaran nuevamente.

Al igual que las bienvenidas implican nuevos comienzos, la llegada de personas, lugares, culturas o más; las despedidas reflejan que el viaje ha concluido, la espera terminó o el tiempo destinado se cumplió. Las despedidas que parecieran un hasta luego son eso, una especie de “volveré” en el momento indicado, en las sorpresas, las alegrías o las tristezas, en las canciones, los momentos, las fotografías o noticias.

Agradecer se relaciona con las despedidas, atesorar nuestro todo forma parte de la identidad personal e incluso, cómo los cambios nos impulsan en las mejores maneras posibles, las despedidas son la vía que permite acompañar a nuevas personas y soltar a aquellas que nos ayudaron o acompañaron a lo largo del camino.

Cuando recordamos el adiós, suele ser de manera triste, similar al duelo por un ser querido, de hecho, no queremos soltar a la persona, los lugares o recuerdos. Algunas personas optan por hacer fiestas, convivir por última vez, capturar el momento y compartirlo con los demás como medio de inmortalizar ese día. De alguna manera nos ayuda a formar parte del todo, lo cual es bonito.

En ocasiones, las despedidas también representan una oportunidad para cerrar ciclos pendientes. Muchas veces no se trata de olvidar, sino de dar un lugar especial en nuestra memoria a los momentos que formaron parte de nuestra historia. Lo que despedimos nos transforma y, de alguna manera, nos prepara para lo que está por venir.

Las despedidas nos invitan a reflexionar sobre nuestro crecimiento. Los cambios que enfrentamos nos obligan a adaptarnos, a aprender nuevas lecciones y a encontrar nuestra fortaleza interior. Cada final esconde la promesa de un nuevo comienzo, aunque a veces esta promesa no sea evidente de inmediato.

En medio de las despedidas, también hay espacio para la gratitud. Agradecer lo vivido es un acto de valentía, porque implica aceptar tanto lo bueno como lo difícil. Al hacerlo, reconocemos que cada experiencia, incluso las más complejas, tienen un propósito en nuestro camino.

Finalmente, despedir un año no es solo cerrar un capítulo, sino prepararnos para escribir una nueva historia. Que cada despedida que enfrentemos sea un paso hacia algo mejor, un recordatorio de que la vida está en constante movimiento y que cada adiós lleva consigo la semilla de una bienvenida futura.

En enero iniciamos con las bienvenidas y diciembre termina con las despedidas. Cada mes o día de este año fue clave para mirar hasta dónde hemos llegado por ahora, no todo tiene que ser malo o bueno, simplemente es parte de nuestro camino y cómo la compañía colectiva permitió llegar a cada destino o lugar. Los valores, principios o momentos especiales que nos siguen permanecen, pero, la dicha es gratificante.

Escribir este año 2024 me permitió conocer otra faceta de las hojas en blanco, continuar con un espacio de Opinión donde expreso una especie de sentires, pensamientos o temas de actualidad. Ha sido un reto constante donde no solo la escritura se nota, a veces la inspiración, el tiempo o los días influyen en cada palabra. Aun así, me gusta compartir nuevas formas de ver la vida, aclarar dudas que probablemente estén presentes y seguir gastando la pluma simbólica en cada artículo.

También quiero agradecer a la Revista d’interés, a Arturo Mario Velasco Monroy y compañeros colaboradores, por continuar una vez más en esta noble labor de escritura. A las personas lectoras, fans o aquellas personas curiosas de leer cada extracto de los textos que con mucho cariño han sido preparados para ustedes. Sinceramente, muchas gracias, porque son el motor que me impulsa a continuar escribiendo, los likes, compartidos o los temas de conversación en cualquier momento del día permiten que el conocimiento llegue a más personas.

Escribir es una tarea especial porque no solo refleja las ideas materializadas en el papel, en este caso de manera digital, sino los retos de deleitar a las personas con la lectura; el conocimiento y el espacio donde encuentran ese refugio ante un día pesado, divertido, controversial o solo disfrutar el café.

¡Gracias, por acompañarme! ¡Espero verte pronto!

Felices fiestas

Ana Karen

*Redes sociales: Ana Karen Flores: https://web.facebook.com/DeFloresKaren

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