Por: Julio César Pastor Herrera

En las últimas semanas el país ha vivido una polarización muy complicada, derivado de la reciente aprobación de la reforma constitucional al Poder Judicial. Lo complejo de esto no solo es que la reforma judicial es una realidad, sino que los subsecuentes actos que el oficialismo está llevando a cabo a través de su representación en el Poder Legislativo son realmente alarmantes.

El contexto…

Recientemente el oficialismo presentó una iniciativa de reforma constitucional en el Congreso, que pretendía eliminar la posibilidad de que los órganos jurisdiccionales pudieran aplicar el control de convencionalidad cuando una norma jurídica interna no estuviera acorde con los tratados internacionales en materia de derechos humanos.

Esto es sumamente grave porque se traduce en ignorar los derechos humanos, los tratados internacionales y desde luego la función jurisdiccional. En otras palabras, lo que el oficialismo quería (y digo quería, porque retiró la iniciativa) es quitarle todo el poder al Poder Judicial, para que todo lo que apruebe (el oficialismo) como reformas a la Constitución no tenga una vía jurídica para combatirlas, así sean violatorias de derechos humanos.

La resistencia civil y la competencia

De tal magnitud es el poder que tiene el poder político (legislativo y ejecutivo), como bien sabemos el Poder Judicial tiene la facultad de interpretar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y desde luego aplicar el control de convencionalidad. Sin embargo, aunque la iniciativa en mención fue retirada, dada la presión social en medios de comunicación y redes sociales, esto solo demuestra el peligro en el que se encuentra el Estado Constitucional y Democrático de Derecho.

A título personal señalo que nos encontramos en una crisis constitucional y solo veo dos curas ante ello:

  • Resistencia civil
  • Competencia

Es decir, o se resiste pacíficamente a las “reformas constitucionales”, o, se compite en las elecciones para ganar curules y escaños en el Poder Legislativo y revertir los daños causados. Y por supuesto que existe un remedio inmediato, el cual sería competir en las elecciones para jueces, magistrados y ministros. Hay madera para ello.

Finalmente, sería menester plantearnos si nuestra Constitución necesita seguir siendo reformada, no solo en cuanto a la estructura y organización del poder, sino también en otros rubros, o bien, necesitamos un nueva Constitución. Quizá no en estas condiciones, pero quizá más adelante.

Si tu enemigo es superior, evítalo, si es colérico, provócalo, si hay fuerzas iguales, pelea, sino, retírate y revalúa”.

De El Arte de la Guerra de Sun Tzu.

Abogado y creador de contenido

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