Por Mario Di Constanzo*

Andrés antes de que otra cosa te recuerdo que ni las derrotas son para siempre, ni los triunfos son eternos. Andrés Manuel López Obrador, el pasado 30 de septiembre fue tu último día como Presidente de la República, un cargo por el que luchaste por décadas y que en algún momento coincidimos.

Por ser ése tu último día te quiero decir que todos y cada uno de mis señalamientos y críticas nunca fueron con la intención de insultar, sino para recordarte tus promesas incumplidas, como la bandera principal del movimiento, de “Por el bien de México, primero los pobres”, pues resulta que concluyes tu sexenio con 34.8 millones de personas en situación de pobreza laboral.

Recordarte tus promesas como las máximas de “no mentir, no robar y no traicionar al pueblo”, pues resulta que la mentira fue la principal característica de las conferencias matutinas con un promedio de 100 mentiras en cada una de ellas.

Resulta que robaron y el caso más emblemático es el caso SEGALMEX, con más de 16 mil millones de pesos que se robaron y en traición, simplemente ver las cifras de todos los programas sociales y de salud que desaparecieron, como guarderías, Seguro Popular, la Escuela es Nuestra

Resalto las más importantes por su impacto en la sociedad: En materia de salud, más allá de un esquema como el de Dinamarca, los mexicanos no encontramos medicamentos ni en el IMSS, ni en el ISSSTE y mucho menos en el esquema que fracasó denominado INSABI, además de que el número de consultas se redujo en más del 50%.

En materia de inversión, a pesar de los grandes fracasos, es decir las obras insignia (Tren Maya, Refinería Dos Bocas, Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles), la inversión pública disminuyó. En materia de seguridad, lo que siempre criticaste, la militarización, no sólo no cumpliste con la promesa de regresar a los militares a sus cuarteles, sino por el contrario, le diste al Ejército una empresa que administra esas grandes obras y al final de tu administración elevaste a rango constitucional la militarización de la Guardia Nacional. A la Marina le entregaste las aduanas.

Importante también es tu política de “Abrazos, no balazos”, donde expusiste a los militares con los cárteles de la droga a que los humillaran. En política económica, no cumpliste la promesa de superar el crecimiento de los gobiernos neoliberales, ya que al final del sexenio no se logró ni en el 1%.

Desaparecieron más de 100 fideicomisos y nadie sabe dónde quedaron los 69 mil millones de pesos. En desarrollo social, recordarte que por tus caprichos dejaste a millones de madres y padres de familia sin el apoyo de las guarderías, así como a millones de alumnos de educación básica sin la posibilidad de continuar estudiando al desaparecer la Escuela es Nuestra. En todos los rubros fallaste expresidente.

Mintieron al pueblo.

Robaron a todo México.

Traicionaron al movimiento.

Todos y cada uno de mis señalamientos buscaron ser un punto de referencia para recordarte que el movimiento buscaba apoyar a los más pobres y no lo lograste, tenía como objetivo mejorar las condiciones económicas del país y fallaste, el mayor índice de desempleo y el peor índice de crecimiento y el monto mayor de deuda.

Expresidente nos queda claro que lo malo en política es no saber perder, pero lo peor es no saber ganar y nunca te diste cuenta que ya habías ganado.

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