Por: Dr. Iván Montiel Becerril / Dra. Anani Vázquez Ramírez
Nos da gusto saludarlos nuevamente, en esta ocasión queremos platicar sobre un tema que es importante conocer pues es de gran importancia para la salud de todos. Nos referimos al tamiz visual.
Como sabemos, a cada mexicano al nacer se le realiza un estudio llamado tamiz metabólico; el cual consiste en tomar una muestra pequeña de sangre, la cual es enviada a analizar para detectar alteraciones que provoquen un mal funcionamiento del cuerpo debido a enzimas anormales.
Pues bien, también existe el tamiz visual. Éste fue obligatorio desde el 24 de abril del año 2013, publicado en el Diario Oficial de la Federación (DOF), como un derecho y una obligación de realizar en cada niño al mes de vida. Esto se recomienda, pues existen múltiples enfermedades oftalmológicas que no son evidentes, y las cuales solo pueden ser encontradas si se realiza una revisión completa por el médico oftalmólogo.
Entre las múltiples alteraciones que se buscan en esta revisión encontramos el glaucoma congénito, malformaciones oculares como falta de desarrollo del iris, cristalino o nervio óptico, catarata congénita, estrabismo o malformaciones vasculares en la retina o incluso; tumores malignos como el retinoblastoma, el cual es uno de los tumores más frecuentes en la edad pediátrica y que, en caso de no diagnosticar a tiempo, provoca una enfermedad grave que compromete la vida del niño. Todas estas alteraciones y algunas más son las que se buscan encontrar.
Lo más frecuente encontrado en la valoración oftalmológica, son las llamadas ametropías y deficiencias visuales por falta de uso de lentes graduados. Al nacer, un niño no tiene desarrollada su función visual, de hecho, un niño en sus primeros meses de vida no ve detalles; sino formas burdas que, con el tiempo y la estimulación, se va afinando y desarrollando la visión, hasta que a la edad de 7 años aproximadamente, logra una visión final. En caso de que este niño no tenga problemas visuales, seguramente verá como una persona sana ve. Sin embargo, si este niño tiene deficiencias visuales, podría no desarrollar completamente su visión y provocar que a pesar del uso de lentes no logre ver con una buena calidad, a lo cual se le llama ambliopía o coloquialmente como “ojo flojo”.
En conclusión, el tamiz visual es un derecho de cada niño y debe de realizarse al mes de edad. De ahí, en caso de ser normal, se debe de hacer una revisión anual para llevar un seguimiento estrecho del desarrollo visual y detectar alteraciones a tiempo para corregirlas y lograr que cada persona logre una visión de calidad que le permita tener una vida plena.
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