Por Víctor Hugo

… Sin pensarlo ni planearlo, un día desperté con el corazón vacío, un silencio infinito y una interrogante varias veces repetida: ¿Qué me pasa?

… Pues nada, llegó el día en que tuve el valor de no amarte, de decirle a mi corazón que no suspirara por ti.

… Y así poder mirar las estrellas sin ver en ellas tu mirada.

… Despertar sin esperar un mensaje tuyo, ser inmune al dolor de los falsos te amo o los desgastados te extraño.

… Y al llegar ese día, le dije a la vida que, al cobrarme todos mis errores, he pagado hasta el último centavo de las consecuencias, por lo que ahora puedo olvidarme de mi pasado y extraviarme en mi presente.

… Lo conseguí, o tal vez no, pero mi corazón entendió que no te ama ni tú a él.

… Y entonces como por arte de magia, dejé de amarte, pero también dejé de vivir…

… Al fin todo terminó.

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