Por: Julio César Pastor Herrera*

La Propiedad Industrial

El Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) es la institución que se encarga de brindar protección y seguridad jurídica a las marcas, patentes, invenciones, diseños industriales, nombres comerciales, avisos comerciales, denominaciones de origen, entre otras.

Por ejemplo, si deseas emprender un negocio y ya tienes la imagen que te distinguirá de la competencia en el mercado, entonces el siguiente paso es solicitar su registro ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial.

Sin embargo, para efectos de esta columna, me enfocaré solamente en lo relativo al Derecho de Autor.

El Derecho de Autor

Se refiere al reconocimiento que hace el Estado a los creadores de obras literarias y artísticas, mismo que genera prerrogativas y privilegios exclusivos de carácter personal y patrimonial, en términos del artículo 11 de la Ley Federal del Derecho de Autor.

El Instituto Nacional del Derecho de Autor (INDAUTOR) es la institución que se encarga de brindar protección y seguridad jurídica a las obras literarias, musical, con o sin letra, dramática, danza, pictórica o de dibujo, escultórica y de carácter plástico, caricatura e historieta, arquitectónica, cinematográfica y demás obras audiovisuales, programas de radio y televisión, programas de cómputo, fotográfica, obras de arte que incluyen el diseño grafico o textil y de compilación como enciclopedias y antologías, en términos del artículo 13 de la Ley Federal del Derecho de Autor.

Por ejemplo, si tienes el talento para componer canciones, entonces debes asegurarte de que queden registradas ante el Instituto Nacional del Derecho de Autor y con ello serás legalmente el titular de los derechos de esas canciones.

Las regalías

Se entienden como la remuneración económica generada por el uso o explotación de las obras, interpretaciones o ejecuciones, fonogramas, videogramas, libros o emisiones en cualquier forma o medio.

Es decir, las regalías son un ingreso que percibe el autor por el uso o explotación de su obra, lo que significa que –volviendo al ejemplo anterior- si tienes el talento para componer canciones y no las has registrado, entonces estás perdiendo mucho dinero, además de que legalmente no eres el titular.

¡Ponte list@!

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