Por Jessica Cortés Hernández

Todo parte de ella, da vida, da luz, da esencia y  personalidad a las cosas. Son fuente de inspiración, e incluso de admiración; porque son personas que fueron diseñadas para ello, por su esencia y cualidades, por eso están hoy aquí.

Las hay altas, bajitas, morenitas, de tez blanca, llenitas, delgadas, con mal humor, algunas con buen sentido del humor, inteligentes, deportivas, sexys, seguras, independientes, atrevidas, soñadoras, complicadas, apasionadas, etc., pero todas bajo el mismo calificativo, con el título de “mujer”.

Toda mujer, lleva en los hombros distintas responsabilidades, que hacen que el carácter se forje en pro de realizar las actividades con amor y pasión. Desde llevar en el vientre a un ser que estará, después de 9 meses en lo brazos. Hasta tener el compromiso de criarlo a lo largo de su vida.

Si bien para muchas mujeres, el convertirse en madres, no es una forma de sentirse más plenas, por el hecho de vivir en una época en la cual la independencia profesional es lo mas importante, aunque no por eso no se pueda lidiar con ambas cosas a la vez.

Sin duda alguna, hay mujeres que saben realizar las dos cosas: trabajar y ser madres a la vez, y es admirable, porque lleva a darnos cuenta, que las mujeres poseen una cualidad única, pues además de tener el compromiso laboral y cumplir con ello,  tienen la facultad de la maternidad y entregar el mismo esfuerzo a sus pequeños.

Si bien las mujeres de hoy, además de poseer con su cargo el trabajo, el de cuidar  a los hijos, realizar las labores del hogar, de la escuela, el estar al pendiente de la familia e inclusive de ellas mismas, saben cómo organizarse para dedicar tiempo a cada una de sus responsabilidades, pero aun así están contentas por ser lo que son.

Nadie dijo que ser mujer es fácil, pues además de soportar dolores menstruales, de parto, incluso del corazón, también se debe lidiar con una sociedad, en la cual se critica o se censura  el valor que la mujer tiene. Pues en muchos casos se es vergonzoso que una mujer tenga un puesto mejor que el hombre, que tenga un mejor sueldo e incluso que por sus cualidades sea superior a él.

Pero eso no quiere decir que se sea mejor que ellos, sólo que las cualidades femeninas las hace ser autónomas, autosuficientes e incluso independientes, lo cual las hace ser aún más admirables.  La mayoría de las mujeres,  actualmente, no necesitan de la compañía de un hombre para estar bien.

Sin mentir, la mayoría de las mujeres actuales no precisamente están acompañadas de un hombre que la haga feliz, ya que la misma felicidad está en ellas mismas, gracias  a los logros que han obtenido a lo largo de su vida, sean personales y profesionales, ya que para ellas eso es lo más significativo, y para ellas eso es admirable.

La mujer de hoy, es trabajadora, independiente, comprometida con lo que hace y admirable por el amor que entrega a cada una de sus actividades, pues ahora ya no sólo se está en la casa cumpliendo con las labores domésticas, sino que también se tiene un trabajo que la hace ser completa, en cuestiones aspiracionales.

Además de ser mujeres también las hay empresarias, aquellas personas que no dependen de una jornada laboral estable, sino que buscan por cuenta propia, un ingreso económico extra y que a pesar de sus responsabilidades en su hogar logran tener su propia empresa.

Si bien, por eso y muchas cosas más, se debe estar orgullosa de ser mujer, de tener al  lado a una, de haber nacido de una, de convivir, de amar y de respetar a una mujer, pues se podrá llevar el titulo de “mujer”, pero para serlo cuesta mucho, y a pesar de no haber un manual de cómo serlo, la vida es quien se encarga de prepararlas y de ponerlas a prueba.

Sin duda alguna, hoy son merecedoras de un aplauso por los logros obtenidos hasta ahora, y me refiero en todo, de manera general, por el hecho de ser mujeres, por ser madres, por ser empresarias, por ser amas de casa, profesionistas, etc.

Celebremos a la mujer todos los días, por la fortuna que se nos brindó y pongamos siempre en alto el titulo de ser mujer. Y como bien lo dice Walter Riso: “Se necesita mucho valor para amar a las mujeres marcadas por el pasado, aquellas de carácter fuerte, pero de un corazón bueno, se necesita mucho amor para curar las heridas, las desilusiones y sobre todo se necesita ser inteligente. Porque son tan maduras, tan experimentadas que ya no creen en lo que sienten, sino en lo que estés dispuesto a hacer por ellas.

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